EL HOMBRE DE LOS 25 KILÓMETROS. ROSARIO SOLER

Rosario_Soler_cuentos_Ganlantes «Si no me es infiel la memoria, hace tres o cuatro veranos, en un establecimiento balneario, el mejor sitio para enterarse de muchas aventuras e historietas galantes, me contaron una que me ha parecido muy apropiada y divertida para instrumentarla y aderezarla, complaciendo así el deseo y atendiendo la solicitud del director de Cuentos Galantes, que me pide unas cuartillas firmadas por mí.

Perdonad, pues en gracia a la intención de mi cuento, y de ser esta la primera vez que en tales lances me aventuro.

Y empiezo como en los folletines.

El agua seguía cayendo fina y copiosa, sin traza de acabar en toda la tarde.

Era uno de esos días de noviembre, engañadores, que comienzan con un bello sol y concluyen desapacibles, fríos y tristes.

Varios amigos y compañeros de pedal, engañados por la falsa promesa de una espléndida mañana, se lamentaban de no poder seguir la excursión por lo intransitables que con la lluvia se habían puesto los caminos.

Así, decidieron resguardarse en un cercano ventorrillo, y allí esperar la hora en que pudieran volver a Madrid en el primer tren.

Para matar el tiempo, unos comenzaron a contar anécdotas y chascarrillos, y otros a celebrar las excelencias de sus bicicletas y de lo completo de sus accesorios, relojes magníficos, cronómetros admirables marcando las horas, los meses, los años, las lunas, los segundos, los quintos y centésimas de segundo, de todo.

—¡Ah! Pero nadie lleva lo que yo; ninguno de vosotros con presumir de ciclistas a la última, lo tiene; apuesto cualquier cosa.

Y el gran D. Sabas, un cincuentón noblote e ingenuo, después de haber desatornillado de la rueda delantera de su máquina un objeto redondo y de metal blanco, exclamó, arrojándole triunfante sobre la mesa:

—Esto, esto es lo que va a admiraros definitivamente.

—Pero esto no es un reloj —dijeron al examinarlo.

—Claro que no lo es; como que lo que veis aquí es un magnifico aparato, un ciclómetro; pero un ciclómetro fantástico, lo que se llama un ciclómetro a distancia.
(…)»

Así comienza un relato escrito por Rosario Soler para Cuentos Galantes, publicación semanal del periódico Madrid Cómico, editado el 31 de mayo de 1910. Si quieres saber como continúa y su desenlace tienes dos opciones: pásate por la Hemeroteca Municipal de Madrid en la calle Conde Duque o compra mi libro.

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© Ilustración: Montagud.

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© Ilustración: Montagud.

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