Mes: junio 2015

Noche para Rosario Soler en Aranjuez

Ayer en el Teatro Real Carlos III de Aranjuez, se dedicó la noche a la tiple Rosario Soler con el espectáculo De Aranjuez al cielo de Estudio Lírico de Madrid. Se abrió el telón y el maestro de ceremonias, Jesús Cordón reseñó la brillante carreta artística de la tiple malagueña para dar paso luego a la representación de sus grandes éxitos a cargo de la Compañía.
Gracias a los artistas, a Ediciones Cumbres y los amantes de la zarzuela el libro Rosario Soler. Una zarzuela en cuadros disolventes continúa su camino.

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Canta Rosario Soler: «Fué mi mare la gitana»

La Chavala, zarzuela en un acto dividido en siete cuadros, libreto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw, con música de Ruperto Chapí.
Registro sonoro de  The Gramophone Company, año 1910 Rosario Soler interpreta:

Fué mi mare la gitana
más pulía y más salá,
más bonita y más serrana
que se pudo pasear
desde el puente de Triana
    á la puerta
del mercao de la Ceba.
(…)


Escuchar registro Sonoro [>]

Enlace al libreto [>]

Chueca en ruinas

Cuando muere el gran compositor Federico Chueca a los sesenta y dos años de edad en su casa de la calle Alcalá, Madrid llenó sus calles de admiradores para acompañar el entierro del creador de la zarzuela La Gran vía e incontables obras maestras.
En mi búsqueda de un monumento en su honor, me topo en el parque del Retiro con lo que posiblemente fuera un boceto en granito creado por Estany; según cuentan lo encontró en El Rastro de Madrid, Cecilio Rodríguez jardinero mayor del Parque del Retiro.

Mi búsqueda continúa en el Cementerio Sacramental de San Justo. Luego de la subida por una empinada y sinuosa cuesta bajo el intenso sol de Junio, llego al último patio y encuentro el monumento dedicado al maestro, que fue diseñado por el arquitecto José Grases Riera, esculpido por Pedro Estany Cappela e inaugurado el día veintiuno de julio de 1909. Creado gracias a la recaudación un año antes, en la función del día cuatro de julio en el Teatro de la Zarzuela, organizada por la Sociedad La Bagatela y la viuda del maestro. Rosario Soler participó junto a otras grandes figuras en el homenaje:

“Joaquina Pino, Rosario Soler y María Palou, obtuvieron un triunfo colosal, cantando el terceto de la cigarreras de la revista De Madrid a París”.
“En honor a Chueca. En la Zarzuela”. El País. Diario Republicano, 5 de julio de 1908

“Joaquina Pino, Rosario Soler y María Palou, fueron tres cigarreras chulescas, guapísimas, dislocantes. Por el publico una diez veces, hubiesen repetido el primoroso terceto De Madrid a París”.
“En la Zarzuela. El homenaje a Chueca”. El Liberal, 5 de julio de 1908.

Tengo que señalar que el monumento como pueden apreciar en las imágenes,  presenta un alto grado de deterioro, le faltan partes como la cabeza del chispero que está a la derecha del pedestal abrazado a lo que queda de la bandera, ya es casi imperceptible. La cinta con los compases de ¡Viva España! que se extendía sobre la lápida es casi un recuerdo, ya solo puede ser leída en las crónicas de la época, y de la lira labrada queda una leve sombra.
Un símbolo de Madrid está ya casi perdido ¿no es acaso Chueca Patrimonio Nacional? Eso sí, hay un curioso aviso que comunica que está prohibido hacer fotos y videos.

Una zarzuela en cuadros disolventes

Al escribir la biografía sobre Rosario Soler, embebí las palabras con el espíritu de Cuadros disolventes, tomando como maestro de ceremonias a El Mago Moderno que me guía a través de esta arqueología familiar, un libro cómico-lírico-fantástico-inverosímil escrito en un acto y dividido en tres cuadros: La patita, La Catedral y La Malagueña. La zarzuela que me iluminó se estrenó con extraordinario éxito en el Teatro Príncipe Alfonso la noche del 3 de junio de 1896, considerada por Rosario Soler como su debut profesional con el rol de Susana. Además de una música alegre «de la que se pega al oído», libreto original con lujoso vestuario «que deslumbran con el oro que se ha prodigado en ellos», empleo el atractivo artilugio Cuadros disolventes, ideado por Henry Langdon Childe en 1839, que jugando con dos linternas fundía una vista con otra, logrando gran impacto visual y que reutilizo a lo largo de la biografía para concatenar o trasmutar una imagen a una idea, la idea en sentimiento, para arrastrar al lector en una marea de acontecimientos. El artilugio también anuncia el final de una época y la hegemonía del Cine.

Cuadros_disolventes_Rosario_Soler

La prensa y Cuadros disolventes

En el Príncipe Alfonso han comenzado los ensayos de un apropósito cómico-lírico titulado Cuados disolventes, original la letra de los Sres. Perrín y Palacios, música del maestro Nieto.
Ensayada la obra por sus aplaudidísimos autores y por el director de escena tan inteligente y laborioso como Bonifacio Pinedo; dirigida la parte de esgrima por verdaderos maestros en tal arte, cuales son los señores D. Alejandro Saint Aubin y Mr. León Broutin, y corriendo el decorado a cargo del distinguido pintor Sr. Muriel, es de presumir que la obra se presentará con gran propiedad y arte.
“Teatros”. El correo Militar. Madrid, 9 de mayo de Madrid. 189. 

Con este a propósito empezó la función inaugural, y tan grande fue el éxito que alcanzó, tantos atractivos tiene y condiciones teatrales de tal naturaleza, que seguramente figurará en los carteles toda la temporada y llevará al afortunado teatro Príncipe Alfonso numerosísima concurrencia.
Fulano de tal. “Príncipe Alfonso”. Correspondencia de España. Madrid, 4 de junio de 1896.

(…) muy hábilmente combinados, cuantos elementos pueden distraer y regocijar  constantemente durante una hora larga, a ese público inmenso que tanto gusta de las frívolas diversiones que suelen proporcionarles a los teatros en los que “se rinde culto” al llamado género chico (…) couplets en los que salen a la colada los asuntos de actualidad comentados por el popular Gedeón; un episodio infantil y un desfile militar; un cuadro de baile y otro cuadro de esgrima, y como remate de tantos y tantos alicientes, la apoteosis ¨de rúbrica”.
Anónimo. “Inauguración de la temporada. Cuadros disolventes.” La Época. Madrid,  5 junio de 1896.